| Autostop: la hospitalidad como medio de transporte |
| Martes, 20 de Mayo de 2008 11:05 |
|
Sin embargo, los verdaderos autostopistas –como dicen los que manejan la jerga- no son auténticos fantasmas, aunque a veces el cansancio y el polvo de los caminos realmente los haga lucir como tales; ni mucho menos estrellas porno –aunque todavÃa podrÃa demostrarse lo contrario-. Más bien, se trata de personas con ganas de conocer a otras personas y los lugares donde habitan, sus formas de concebir al mundo y de relacionarse con él, sus costumbres, sus historias y mucho más. Otra razón bastante frecuente por la que los amantes de los viajes eligen el dedo pulgar como medio de transporte es el ahorro. Digamos que son combinaciones interesantes: un vÃnculo genuino con la gente del paÃs, una buena dosis de aventura y poco margen de gastos. Hay que tener en cuenta que no cualquier viajero está en condiciones de salir a recorrer el mundo en autostop o a dedo. No es que uno deba tener ciertas aptitudes fÃsicas o mentales, más bien creo que lo que hay que tener son ganas, interés y valor. A mucha gente, hombres y mujeres, les da miedo, y es normal pues se supone que se corren riesgos de todo tipo. Pero es más frecuente que le ocurra un infortunio a alguien viajando en su propio vehÃculo o en medios de transportes públicos; de todos modos, siempre estamos expuestos a cualquier peligro, ¿o no? Por eso el temor es una barrera poco convincente cuando el interés es mayor. Mi plan no es instigar a nadie con la idea de que el autostop es la mejor manera de viajar, simplemente me motiva dar a conocer que hay muchas personas que realmente disfrutan de realizar estas extraordinarias travesÃas.
Si todavÃa no logré persuadirlos con estos datos, puedo comentarles sobre mis experiencias e impresiones. Nunca he viajado a dedo sola y creo que no tengo el valor suficiente para hacerlo, siempre lo hice en pareja, que parece ser lo ideal en todo sentido. Al principio tenÃa mucho temor de trepar cualquier vehÃculo, sobre todo me daban miedo los camiones, pero luego de viajar por Argentina, Chile, Perú y Ecuador, nos encontramos con tanta gente amable e interesante que muy pronto cambié de idea. Realmente es una de las maneras más impactantes de conocer un paÃs porque permite lograr vÃnculos más estrechos con las personas que te transportan, uno puede conversar de temas tan variados con gente tan diferente que verdaderamente siente que se acerca uno más al imaginario colectivo de cada lugar. Se aprende muchÃsimo y la hospitalidad deslumbra. Tanto es asà que usar el dedo como medio de transporte pasando de un paÃs a otro te permite notar las diferencias culturales y económicas entre paÃses. Por ejemplo, en Chile nos resultó muy fácil viajar a dedo teniendo en cuenta los tiempos de espera y los vehÃculos modernos y confortables que se detenÃan para llevarnos. En Perú es más difÃcil porque no hay muchos automóviles particulares circulando por las rutas, lo más probable es que sólo se viaje en camiones, lo que hace que los trayectos sean mucho más lentos. Se cruza a Ecuador y de nuevo notamos un cambio, el flujo de automóviles aumenta notablemente y la gente es muy amable y hospitalaria, excepto en zonas de selva donde los conductores se muestran menos predispuestos a llevar a desconocidos. Y si al viajero todavÃa le interesa ahorrar más dinero y conocer mejor a la gente local puede recurrir a los sitios que intercambian hospitalidad en todo el mundo, los más populares son Hospitalityclub y Couchsurfing; allà encontrarán personas dispuestas a alojarlos en sus casas con un sistema de testimonios que da cierta confianza a los usuarios. Lo más divertido de realizar este tipo de viajes es el constante juego con el azar, la incertidumbre de no saber dónde se pasará la noche ni quién será el gentil conductor que nos llevará ni cuánto tiempo hemos de pasar junto a la ruta ni en qué condiciones... Y cosas asÃ. Por lo que es aconsejable contar con tiempo suficiente. Ya sabemos, gracias a Machado y Serrat, que caminante no hay camino, se hace camino al andar... También hay una canción muy bella de Jorge Drexler que a esta altura nos parece un himno y que dice: no hay nada como tu amor como medio de transporte. Con este ritmo les dejo la tarea de seguir descubriendo nuevas maneras de conocer el mundo y de programar su próxima aventura, aunque ésta sólo consista en elevar el pulgar con un cartelito que indique el nombre del pueblo contiguo a 20 kilómetros de su lugar de residencia. Por algo hay que empezar… --------- Publicado en http://www.soitu.es/Ir al texto original. |

