DESTINO EXÓTICO

 
LA HISTORIA DE UNA MUJER QUE VIVE SOLA EN LA PUNA
Lunes, 10 de Marzo de 2008 12:48
Explicar dónde vive Modesta, por lo menos de forma escrita, resulta una tarea casi imposible. Se puede escribir que su casita está a unos dos días (con suerte) de viaje desde Salta capital.
Para llegar a donde ella vive hay que viajar en algún vehículo hasta Las Cuevas, a 140 km de la Capital, por la ruta nacional 51. A partir de este punto las distancias ya no se miden más en km; el cálculo se reliza en horas. Si se cuenta con la bendición de tener un transporte propio y con doble tracción son dos horas más de viaje hasta la estación ferroviaria Inca Huasi. Desde allí: 10 horas caminando hasta La Encrucijada.
Es obvio que la gente del lugar demora menos. Allí encontramos a Modesta.

 

Una vez al mes

Modesta parió cuatro nenas. La primera se murió, una se fue a vivir a Tucumán y dos viven en la ciudad de Salta. Una de las que reside en Capital se llama Adelaida y es la que siempre regresa a su casa en las montañas por lo menos una vez al mes. Se puede llegar a decir que realiza una visita, pero lo que pocos saben es que ella lleva, para su madre, mercadería, frutas, verduras, utensilios de cocina y "algo para tomar", entre otras tantas cosas circunstanciales.
Su esfuerzo es imponente y, aunque es una mujer joven, le cuesta cada vez más el viaje. En la actualidad subir las cosas es más difícil aún.
Hay que tener en cuenta que ya no circulan ninguno de los trenes que llegaban hasta San Antonio de los Cobres, el servicio de colectivos brinda muy pocas soluciones y tener una camioneta propia es una utopía para Adelaida.
La últimas vez fue casi imposible, sólo la solidaridad de Javier Morales, un hombre que vive en el paraje Carrera Muerta, hizo que Modesta pase los festejos del nuevo año con su hija y con todo lo que necesita para subsistir.

Hecho noticiable

El 16 de enero fue un día horrendo. Adelaida y Modesta almorzaron juntas y luego de comer salieron a hacer pastar a ovejas y cabras. En el cielo pintaban unas cuantas nubes y todo hacía estimar que lloviznaría pronto. A las 14.30 el cielo se puso gris y se desató un infierno helado. El granizo llegó tan rápido que no tuvieron tiempo ni para pensar. Lo único verde que pueden comer los animales crece en el lecho seco de los ríos.
El agua bajó muy rápido, tan veloz que separó a madre e hija. Adelaida, junto a unas cuantas ovejas, quedó por un momento encerrada por el agua y el nivel subía cada vez más. Ambas calificaron a esos momentos como "aterrorizantes".
Haciendo un gran esfuerzo, ambas mujeres, lograron salvar a los animales y a ellas mismas. Hasta las 16 el temporal castigó a La Encrucijada. Cuando todo se calmó el panorama fue desolador. Más de medio metro de hielo y varios destrozos en el corral y la cocina.

La historia de amor

Por el año 1974, Modesta ya tenía dos hijas, pero no tenía esposo. Ella vendía en la estación ferroviaria Inca Huasi habas, carne, charqui, queso, arvejas, cuando conoció a Policarpio Jeréz; que es el papá de Adelaida.
Policarpio tenía a su papá que era ferroviario y él siguió el mismo camino. Cuando lo designaron para que trabaje en la Puna no pensaba que se iba a encontrar, en las alturas, el amor.
El caso es que el papá de Adelaida, antes que sea su papá, caminó 18 kilómetros hasta la casa de Modesta. Allá llegó, en 1974, a La Encrucijada preguntando y con timidez indagó por la presencia de Modesta, allí habló con sus padres y realizó el tradicional ritual llamado "pidimiento", por el cual se reclama el consentimiento de los padres de la novia para contraer matrimonio.
Adelaida nació en el ´75 y su hermana más chica al año siguiente.

La visita

Adelaida está preparando una nueva visita a La Encrucijada. Partirá el próximo 15 de marzo. Lo que necesita es saber, con tiempo, si alguien quiere acompañarla. Lo más importante es la movilidad por lo que si alguien quiere poner a su disposicón una camioneta sería un milagro.
Un medio de transporte de estas características permitiría llevar más mercadería en menos viajes.
A su mamá le hace falta de todo. "Todo", en el verdadero sentido de la palabra, la lista es larga: pilas, conservas, galletas, medicamentos y una caja de primero auxilios, vacunas para los animales, ropa de abrigo, zapatillas abrigadas, alguna carretilla, frazadas, alambre tejido y algún perro que sobreviva la altura.
Lo importante es avisar las ganas de ayudar.

El teléfono móvil de Adelaida es: 154 662484, o llamar al 425 5551 que es el teléfono del CISEN (Centro de Investigaciones Educativas del Norte) y donde todos la conocen y se le puede dejar cualquier mensaje.

FUENTE: El Tribuno

 
  
 

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